El restaurante Resaca, uno de los establecimientos más representativos del Malecón Simón Bolívar de Guayaquil, cerrará sus puertas luego de 25 años de funcionamiento, marcando el final de una etapa que dejó huella en miles de familias, turistas y visitantes que disfrutaron de su propuesta gastronómica.
Desde su inauguración, el local destacó por su llamativa ambientación inspirada en una embarcación, con detalles náuticos, amplios ventanales y una vista privilegiada hacia el río Guayas. Inicialmente abrió como un bar-discoteca, pero con el paso de los años evolucionó hasta convertirse en un restaurante reconocido por su oferta de mariscos y por introducir el exitoso formato «all you can eat» de cangrejo, una propuesta innovadora para la época en Ecuador.
Sin embargo, mantener el negocio se volvió cada vez más complicado. Según sus propietarios, uno de los principales factores fue la disminución del número de clientes, especialmente de turistas nacionales y extranjeros. A ello se sumaron los problemas de seguridad, que afectaron la afluencia de visitantes al centro de la ciudad, y la escasez de espacios de estacionamiento, un aspecto que desmotivó a muchos comensales.
La creciente competencia gastronómica también tuvo un impacto importante. En los últimos años surgieron nuevos restaurantes y opciones de entretenimiento en diferentes sectores de Guayaquil, lo que redujo considerablemente el flujo de clientes hacia el tradicional local del malecón. Incluso, la carta de platos fue reducida para adaptarse a la nueva realidad del mercado.
Durante sus más de dos décadas de trayectoria, Resaca recibió a reconocidos artistas y personalidades, además de convertirse en escenario de innumerables celebraciones familiares, reuniones empresariales y eventos especiales. Su combinación de buena comida, coctelería, atención personalizada y una ubicación privilegiada lo convirtió en un referente de la ciudad.
En sus últimos días de atención, el restaurante preparó promociones especiales y abrió nuevamente sus puertas para que clientes habituales y nuevos visitantes pudieran despedirse del establecimiento. La administración agradeció el respaldo recibido durante estos 25 años y dejó abierta la posibilidad de regresar en el futuro bajo un nuevo proyecto, manteniendo vivo el legado de uno de los restaurantes más recordados del malecón guayaquileño.





















