Una empresa de seguridad privada fue allanada en Guayaquil como parte de un operativo ejecutado por el Bloque de Seguridad, en el marco de la estrategia gubernamental “Ofensiva Total”, orientada a combatir estructuras delictivas en Ecuador. La intervención se realizó la tarde de este martes tras una investigación que apuntaba a la presunta relación de la compañía con un grupo de delincuencia organizada.
El procedimiento contó con la participación de personal militar y policial, quienes ingresaron a las instalaciones para recopilar indicios que permitan esclarecer el posible uso de la empresa como fachada para actividades ilícitas. Según información del Ministerio de Defensa, existían elementos suficientes para sospechar que la firma no solo prestaba servicios de vigilancia, sino que también podría haber facilitado recursos logísticos a organizaciones criminales.
Durante el allanamiento, las autoridades lograron la aprehensión de dos individuos, quienes quedaron a disposición de las instancias judiciales mientras avanzan las diligencias investigativas. Aunque no se han revelado mayores detalles sobre sus identidades, se presume que tendrían relación directa con la operación interna de la empresa.
Uno de los hallazgos más relevantes fue el decomiso de un considerable arsenal. En total, se incautaron 41 armas de fuego, 986 municiones y 18 dispositivos de inmovilización eléctrica no letal (táseres). Además, los agentes confiscaron dos terminales móviles que serán sometidas a peritajes tecnológicos para describir posibles comunicaciones vinculadas a redes delictivas.
La cantidad de armamento encontrada llamó la atención de las autoridades, ya que supera lo habitual para ciertas operaciones de seguridad privada, lo que refuerza las líneas de investigación sobre un posible desvío de recursos o almacenamiento irregular. Los análisis balísticos y la revisión de permisos serán determinantes para establecer si el material estaba debidamente registrado.
El Ministerio de Defensa reiteró su postura frente a este tipo de casos y enfatizó que “no habrá tregua frente a las mafias del crimen organizado”, dejando claro que los controles continuarán intensificándose para impedir que estructuras ilegales se infiltren en sectores formales de la economía.
Este operativo se suma a otras acciones recientes enfocadas en debilitar la capacidad operativa de grupos criminales, especialmente en zonas estratégicas como Guayaquil, donde se han reforzado las intervenciones para recuperar la seguridad y el orden público.
Al mismo tiempo, el caso vuelve a poner en el centro del debate la importancia de fortalecer los mecanismos de supervisión sobre las empresas de seguridad privada, considerando que manejan equipamiento sensible y cumplen un rol clave en la protección de ciudadanos e instituciones.






