La reunión privada entre Donald Trump y Gustavo Petro en la Casa Blanca marcó un giro significativo en la relación bilateral entre Estados Unidos y Colombia, tras meses de confrontaciones públicas y decisiones diplomáticas adversas. El encuentro, celebrado el martes 3 de febrero en Washington, se extendió por más de dos horas y se desarrolló sin acceso a la prensa ni declaraciones oficiales inmediatas.
De acuerdo con información de la agencia EFE, el presidente colombiano ingresó a la residencia presidencial estadounidense a las 10:53 de la mañana y se retiró a las 13:03, lo que confirma la duración inusual del diálogo. La Casa Blanca optó por un perfil bajo: no hubo ceremonia protocolaria, guardia de honor ni recepción formal en el Ala Oeste, un detalle que contrastó con otras visitas recientes de jefes de Estado.
Pese a la reserva, el primer mensaje público surgió desde el entorno de Gustavo Petro. El mandatario compartió en su cuenta de X una fotografía de una carpeta entregada por Trump con una dedicatoria manuscrita que decía: “Gustavo. Un gran honor. Amo a Colombia”. El gesto fue interpretado como una señal de distensión y de voluntad política para recomponer los vínculos bilaterales.
Desde Washington, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el presidente Trump llegó al encuentro con una disposición positiva. Subrayó que la invitación fue iniciativa directa del mandatario estadounidense y que el solo hecho de recibir a Petro en la Casa Blanca reflejaba un cambio de tono respecto a los meses anteriores.
Entre los temas abordados, la lucha contra el narcotráfico ocupó un lugar central. Estados Unidos mantiene su preocupación por el aumento en la producción de cocaína en Colombia, mientras el Gobierno de Petro defiende su estrategia de sustitución de cultivos y un enfoque centrado en la paz territorial. Antes de la reunión, el presidente colombiano había señalado que buscaba reforzar la cooperación bilateral en esta materia.
La migración también fue un punto clave del diálogo. La Administración Trump ha insistido en que Colombia garantice la recepción regular de migrantes deportados desde Estados Unidos. En ese contexto, el Gobierno colombiano confirmó recientemente la reanudación de vuelos de repatriación en aeronaves propias, tras ocho meses de suspensión.
La delegación estadounidense incluyó al vicepresidente JD Vance, al secretario de Estado Marco Rubio y al senador Bernie Moreno, mientras que por Colombia participaron la canciller Rosa Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez Suárez y el embajador Daniel García-Peña.
El encuentro se produjo luego de un año marcado por sanciones, retiro de certificaciones y cruces discursivos, lo que convierte esta cita en un punto de inflexión relevante dentro de la agenda diplomática regional.
"Gustavo: Un gran Honor.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) February 3, 2026
Amor a Colombia". Donald Trump. pic.twitter.com/1Tl7eIbAPr






